Obligatorio no es, y esa no es la pregunta
Se puede comprar una casa sin abogado, y se hace todos los días. La pregunta útil es otra: quién está mirando por usted en esa operación.
El notario da fe y comprueba la legalidad del acto, e informa a las dos partes por igual. No negocia por usted ni le dice si el precio es bueno ni revisa las arras que firmó hace dos meses.
La gestoría tramita: impuestos, registro, papeleo. No revisa el contrato.
Y la inmobiliaria cobra por cerrar la operación. Puede ser honesta y muchas lo son, pero su interés es que se firme.
Queda un hueco, y es el que ocupa un abogado: mirar la operación desde su lado antes de que haya nada firmado.
Cuándo compensa claramente
Y cuándo se puede prescindir
Con honestidad: no siempre hace falta.
Una vivienda de segunda mano, libre de cargas, con la nota simple limpia, sin obras raras, comprada a un particular conocido y sin hipoteca es una operación sencilla. Ahí una revisión de la nota simple y un contrato bien hecho pueden bastar, y no hace falta acompañamiento completo.
Lo que no recomendamos a nadie es firmar unas arras sin que nadie las haya leído. Es la parte más barata de revisar y la que más caro sale mal puesta.
Preguntas frecuentes
¿En qué momento hay que llamar?
Antes de entregar dinero. Casi todo el mundo llama después de firmar las arras, y ahí el margen ya es pequeño.
¿Se puede contratar solo la revisión?
Sí, y es lo más habitual: revisar la documentación y el contrato, sin acompañamiento completo.
¿Vale con que lo mire el notario?
El notario hace su trabajo y lo hace bien, pero es imparcial por definición. No está de su lado porque no puede estarlo.
¿Y si compro sobre plano?
Ahí es donde más se nota, porque se firma mucho antes de que exista la casa y hay avales y plazos que revisar.