Contrato de alquiler

La ley manda por encima del contrato

En el alquiler de vivienda habitual, buena parte de la Ley de Arrendamientos Urbanos es imperativa: lo que se pacte en contra de lo que la ley reconoce al inquilino no vale, aunque esté firmado.

Eso significa dos cosas. Para el inquilino, que hay derechos que no pierde por haber firmado una plantilla. Y para el propietario, que una cláusula copiada de internet puede no servirle de nada el día que la necesite.

El alquiler de local o de temporada es otro régimen y se rige sobre todo por lo pactado, así que ahí el contrato pesa mucho más.

Lo que decide la ley y conviene saber

La duración
En vivienda habitual, el inquilino tiene derecho a prorrogar hasta cinco años, o siete si el arrendador es persona jurídica. Poner «un año» no impide esa prórroga.
La prórroga tácita
Si nadie avisa al llegar al tope, el contrato se sigue prorrogando durante un tiempo más. Los avisos tienen plazo y hay que hacerlos.
La fianza
Una mensualidad en vivienda y dos en uso distinto. Es obligatoria y se deposita en el organismo de la comunidad autónoma.
Las garantías adicionales
Aval o depósito, con límites en vivienda habitual.
La actualización de la renta
Solo si está pactada, y con los límites vigentes cada año.

Las cláusulas que más problemas dan

Tres, y las tres se arreglan escribiéndolas bien.

Los gastos. Quién paga comunidad, IBI, basuras y suministros. En vivienda habitual, para repercutir gastos generales al inquilino tiene que estar pactado por escrito y con el importe anual determinado. Un «los gastos son del inquilino» a secas no basta.

Las obras y el estado de entrega. Sin un inventario con fotos al entrar, la discusión sobre la fianza al salir no la gana nadie.

La resolución por impago. Qué pasa exactamente, en qué plazo y con qué aviso. Es la cláusula que se mira el día malo, y el día malo llega con prisa.

Preguntas sobre el alquiler

¿Puedo echar al inquilino si no paga?

Hay un procedimiento para eso y tiene sus plazos. Lo que no se puede es cambiar la cerradura ni cortar los suministros: eso convierte al propietario en el que tiene el problema.

¿Puedo subir la renta?

Solo si la actualización está pactada en el contrato, y con los límites que estén vigentes. Fuera de eso, al terminar el contrato y negociando uno nuevo.

¿Me pueden retener la fianza?

Por desperfectos que vayan más allá del uso normal y por rentas o gastos impagados. Por el desgaste de vivir allí, no.

¿Nos podéis redactar el contrato?

Sí, y lo redactamos según sea vivienda habitual, local o temporada, que son tres regímenes distintos y se confunden constantemente.

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre contratar un abogado

¿Cómo preparar la primera reunión con el abogado?

Lleve una cronología breve de lo ocurrido, los documentos relevantes, como contratos, cartas, correos o notificaciones, y una lista de preguntas. Tener claro qué quiere conseguir ayuda a valorar las opciones desde el principio.

¿Puedo reclamar una deuda sin abogado?

En algunos casos sí: en los juicios verbales de hasta 2.000 euros y en la petición inicial del procedimiento monitorio no es obligatorio. Aun así, conviene asesorarse antes, porque un error de planteamiento puede hacer perder el asunto.

¿Qué es la mediación?

Es un método voluntario en el que un mediador neutral ayuda a las partes a llegar a un acuerdo. Se usa mucho en asuntos de familia, vecinales, civiles y mercantiles, y suele ser más rápida y económica que un juicio.

¿Qué hago después de un accidente de tráfico?

Si hay otro vehículo, rellene la declaración amistosa o llame a la policía si no hay acuerdo o hay heridos. Acuda al médico cuanto antes aunque parezca leve, guarde todos los informes y facturas y comuníquelo a su aseguradora.

¿Necesito abogado y también procurador?

En muchos procedimientos judiciales son obligatorios los dos: el abogado defiende y el procurador representa ante el juzgado. Hay excepciones, como las reclamaciones civiles de pequeña cuantía o la petición inicial de un procedimiento monitorio.

¿Qué es la hoja de encargo?

Es el documento en el que se recoge el trabajo que se encarga al abogado, sus honorarios, los gastos previsibles y la forma de pago. Es muy recomendable pedirla siempre: evita malentendidos y deja por escrito lo acordado.

Contrato de alquiler de vivienda: duración, fianza y lo que se discute · Consultor y Abogado