Con los papeles, la consulta vale el triple
La diferencia entre una primera consulta útil y una conversación agradable está casi siempre en lo que se lleva encima.
Sin documentación, un abogado solo puede decir lo que pasa normalmente en casos como el suyo. Con los papeles delante puede decir lo que pasa en el suyo, que es a lo que ha ido.
Y hay una razón práctica: las fechas. Muchos asuntos se deciden por un plazo, y el plazo está escrito en un papel que a veces lleva semanas en un cajón.
Qué llevar, según el asunto
Qué preguntar antes de irse
Cuatro preguntas, y ninguna es incómoda.
Qué plazos corren y cuál es el primero. Es lo único verdaderamente urgente.
Qué opciones hay, incluida la de no hacer nada. Un abogado que solo ve una salida muchas veces está viendo la suya.
Qué va a costar y cómo se cobra. Por escrito, en hoja de encargo.
Y quién va a llevar el asunto. En un despacho pequeño la respuesta es fácil; conviene hacerla igualmente.
Dudas sobre la primera consulta
¿Cuánto dura?
Lo nuestro, una hora. Da para contar el caso, mirar los papeles y salir con los siguientes pasos escritos.
¿Puedo mandar la documentación antes?
Mejor. Así la reunión empieza con el asunto leído y no leyéndolo.
¿Se puede hacer por videollamada?
Sí, y en asuntos de documentos funciona igual de bien.
¿Lo que cuente queda entre nosotros?
Sí. El secreto profesional cubre lo que se dice en una consulta, se contrate después o no.
¿Y si mi caso no tiene arreglo?
Se lo decimos ese día. Es la parte del trabajo que nadie agradece en el momento y todo el mundo agradece después.